Te prometo que la quiero, sólo se me fue la mano... Te lo prometo, pero no sabía que fuera tuya, que tu la quisieras, que tu la amaras tanto. Yo pensaba que un amor como el mío nunca no podía ser correspondido. Su fuerza, ¿cómo no iba a atraer al centro gravitacional de todo mi universo? Me siento despojado de la vida... pero algo me inquieta: sigo respirando. Y cada puñado de aire que exhalo, muere, como el amor que no me quiere. Me rehuye, y yo sigo muriendo, pero en verdad, sobrevivo. ¿No será que el amor no es la sal de la vida? Yo pensaba que era el oxígeno, la luz que ilumina la alegría del alma. Pero vivo, y dudo. Deslicé la mano a un lugar oscuro, cálido, cariñoso, pero yo sólo fui placer de cinco minutos. Tú eres el sentido de una vida. Placer para el alma, cielo para el cuerpo. Vivo sin vivir, pero tan alto amor espero, que muero de amor, pues no es tal el amor el que yo quiero...
_____________________________ Más y mejor en... El Cuentacuentos
1x10... Una genial historia de amor en Gossip Girl... No todo es superficial. Prácticamente nada de ella.
Ésta escena de The O.C. una de las mejores de lo que he visto de la serie... y que, supongo que me recuerda o quisiera recordar a mí misma, tener una relación así, tan genial. A ver qué nos depara el futuro.
... de un profundo agujero excavado con tesón en el terreno. Las gotas de sudor le subían de la frente al pecho, ascendiendo hasta los pies. Dudaba si volver atrás o de dar un gran salto y sólo correr. El sol le impedía ver el paisaje a su alrededor, pero sabía que sobre su cabeza había algo verde, y que el barro de sus zapatos emborronaba un impoluto piso azul. Colgado de un guindo de negras hojas y frutos púrpuras. Veía los pájaros y el tiempo pasar. Sin dar lugar.
A veces me doy cuenta de lo perdida que estoy. No sé como va a reaccionar cualquier persona ante cualquier acto mío. No sé medir las palabras. No sé medir los actos. No sé donde sobro. No sé donde me echan en falta. Pienso en un manual de instrucciones de la vida. Creo que no existe. Pero dicen que si hay algo parecido: la intuición. Pero va a ser que eso era lo que venía totalmente defectuoso en el pack. También de lo fría que puedo ser. De lo abandonada que me siento a todas horas, de las ganas que me quieran. De las ganas de tener algo por lo que dar la vida, por lo que dedicarse, algo realmente útil que hacer. No sé si éstas son las inquietudes del hombre, o de un simple ser ególatra que vive feliz en su pequeño mundo, donde oye lo que quiere escuchar, donde ve lo que quiere mirar. Feliz mientras no lo hieran, mientras no lo perturben. Supongo que puede que sea todo consecuencia del ir y venir de las amistades. De las dificultades de una vida. Aunque haya otras mucho peores. Lo propio, siempre es lo más grave para quien lo padece. No sé escribir, no sé fotografía. No tengo toda la cultura que quiero. No oigo toda la música que rodea el mundo. Tengo historias que contar con inicio y final. No encuentro los nexos, no encuentro consejos. No encuentro los lectores. Ese persojaje que tan bien conozco se me escapa cada día. Paso de dormirme pensando en una historia a no repasarla en meses. Temo a las continuaciones. Nunca serán lo suficientemente buenas. Estoy perdida, estoy sola. No sé donde estoy. Pero sí sé donde quiero estar. Quiero tiempo para saber, para aprender, para inventar, para experimentar. Quizás esto sea, como siempre, una queja recurrente en mí. La de la falta de tiempo. La de la falta de una vida en sí misma.
lunes, diciembre 08, 2008
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sábado, diciembre 06, 2008
Me he dado cuenta de que tengo el don de ser una bocazas. Se oían rumores por ahí, pero ya se ha confirmado... Me río y me sonrojo al mismo tiempo...
Ando escasa de tiempo... Después de OTRO año catastrófico tengo uno de trabajo desmesurado. Me agobio pero no me agobio. Duermo con pastillas. Me duelen las piernas. Al menos consigo algo de lo que quiero, aunque sea algo físico, pero no es poco conseguir algo. Me estoy enganchando a Gossip Girl, no os asustéis, son los últimos coletazos de la personalidad futura-no-diseñadora que afloran por épocas... Además no entiendo como Kristen Bell, teniendo ofertazas de Héroes y Lost y de quien sabe quién más... acabó en una serie en plan continuación de OC. Y encima de vocecilla cotilla... Si lo averiguo lo cuento. El otro día vi En tierra de nadie. (O lo absurdo de la guerra serbo-bosnia)Una película entretenida, para pensar un rato pero sin demasiado que pensar. Buena para una tarde después de comer. Y ayer Muerte de un ángel o algo parecido. Samuel L. Jackson. Curiosa: la historia de un prodigioso músico vagabundo que se echa a detective. A mí lo que me mola es lo que pasa dentro de su cabeza, que está loco del todo, pero vaya estética que tiene su locura, oye, si yo tengo que sufrir una, quiero una así de bonita. El otro día empecé a ver el autoremake de sí mismo de Michael Haneke, Funny Games, pero he visto que el viernes la regalan con Público y no voy a resistirme... ya que es la original. V.O. V.O. V.O! Yo, que me quiero aprovechar del cine gratis de la filmoteca o de los ciclos de la UGR y todo el mundo está ocupado, cansado, tiene clase o no es lo suficientemente friki. Oye! Que algunAs tienen clase hasta que ven que va Vetusta Morla a Granada... Tengo Cumbres Borrascosas a medias, ayer gasté lo que me quedaba en la Pasajes (Como mola el estadio olímpico de no-Madrid 2016)
Pero no confiéis en mi criterio, que a mí me gustan las britpoperadas y esas cosas.
Dejado en tuenti de parte de una folkie-balcánica.
martes, noviembre 11, 2008
habla de venganzas de vaqueros, de frío, en sus dedos, y de noches oscuras. habla de lluvia, de sal y de mar. habla de muerte, a través de la vida, de caminos sin salida y de lugares a los que honrar. habla de trabajo, de vida, de ningún atajo. No hay salida. Sólo ira.
El pastel estaba en el horno. Cociéndose. Inflándose al son de la levadura.
Un muerto-vivo asesino. Eso es lo que soy yo. Si me hubiera conformado con el carnicero quizás mis congéneres hubiesen sido más indulgentes conmigo, considerando que a pesar de ser una venganza, había quitado a un asesino de en medio. Pero cuando vi que era posible que me pasase gran parte de mi segunda vida en la cárcel no lo pude soportar. Aprendí de Saúl y provoqué que me mataran. Creo que en gran parte eso es lo que le jode, ¿sabeis? Que gracias a una idea suya, yo haya salido impune después de haber matado. Me he saltado lo que ellos llaman reglas y me he aprovechado de mi condición. ¿Y quién no? Unos lo hacen estando vivos, otros, estando muertos.
Hablando de que no quería contar mi historia, voy a hablar un poco de ella. A quien echo de menos es a Paula. Inteligente, bonita… Ya no podré disfrutar ni de su compañía ni de ella, ya que sé que Saúl andará cerca. Y a saber lo que es capaz de hacer un fantasma que lleva siéndolo 70 años… ¡Creo que yo llevo seis meses! Y seguro que me tiene ganas, normal, tanto odio guardado y reguardado durante tanto tiempo. Ahora llega un asesino como yo y ya tiene escusa para quitarse el estrés. A pesar de todo, aunque ese guardia siguiese vivo, no creo que viera a un tío con un tiro en la frente y un cráter perfecto para un tercer ojo demasiado atractivo. Mejor que antes… estoy. Pero estoy considerando eso de morir envenenado. Eso si que tiene que dejar una buena pinta. A no ser… que te pongas amarillo como un chino.
Barcelona era demasiado grande, y tenía demasiados muertos, amigos de Saúl (no sé si pensaría hacer un sindicato), que seguramente me hubieran delatado si me hubieran visto. Así que me puse unos cuantos cachivaches que robé en un mercadillo, para ocultar mi bella perforación del cráneo a los ojos de otros muertos-vivos. Y marché a comprar un billete de autobús para Madrid. Hace seis días que he llegado y ya he conseguido un puesto de dependiente en una tienda de un centro comercial. Mi falsa apariencia resulta ser bastante atractiva, así que no me vino nada mal. Y qué puedo decir de la infraestructura de falsificación de documentos madrileña, es eficiente y lo bastante rápida como para ser quien tú quieras en menos de dos o tres días. Adopté el nombre de un amigo del colegio que murió a los 12 años, y que me caía bastante bien, un tipo despierto: Máximo Nájera. Así que el nombre de Max en una tienda de moda quedaba de puta madre.
Lo que me asedia cada noche desde que morí (¡la primera vez!) son los recuerdos de mi primera vida. Supongo que mi subconsciente trata de recordarme quién era y que tengo un motivo que solucionar para ir a dónde debo estar. Pero eso a mí ya no me interesa. Estoy demasiado a gusto disfrutando de la no-vida y no le veo inconvenientes al hecho de estar muerto. Incluso me vi con el romanticismo con el que se ve a los vampiros en la literatura. Con esa palidez y juventud eternamente atractivas. Así que a base de morfina, a modo de rico ingrediente, me dispongo a borrar los sueños de muchas noches de mi post-vida, con el sabor de un rico pastel de manzana.
De hecho, incluso vosotros sabéis que lo que me espera ahora, que me he cargado a un tío, en el más allá, es mucho peor que una vida eterna. Y por cierto, lo de la luz al final del túnel es una patraña, un invento del cine, tan falso como Mickey Mouse. Os lo digo yo, que para eso he muerto dos veces para comprobar las probabilidades.
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Más y mejor en... El Cuentacuentos
Psss!: Siguiendo la etiqueta de aquí abajo de "Los muertos no necesitan aspirina..." se lee la primera parte... tremendamente mejor que esta! Sip, ¡las segundas partes nunca fueron buenas!
El hecho es que algo me agarra las entrañas, las aprieta, las comprime aún más, junto al corazón, junto a ese músculo que duele de no usarlo. Porque escribir con los ojos cerrados no es otra cosa que una forma de negación de la verdad. Una de tantas de las que me rodean. Porque tengo la certeza de que nada es absoluto, de que las verdades no son verdades completas, ni las cosas aparentemente falsas que nos rodean lo son. Vivo en una duda continua, en un miedo, y ambos me aterran. Ambos me agarran la garganta, dejando pasar un infinitésimo hilo de aire que me hace permanecer en esta angustiosa vida. Preguntándome, y sin parar de preguntar si este es mi destino, si es el que elegí, el que me eligieron o el que yo pensaba que querían que escogiera. Soy incapaz de ser feliz con lo de cada día. Porque a cada palabra le veo un sentido, intrínseco a ella. Unido e inseparable según de donde proceda o quien la pronuncie. Porque las verdades son una mentira. Y la desesperación de la soledad demasiado asfixiante para vivir con ella.
martes, octubre 14, 2008
Un grupo de los que te suenan a todo y a nada en particular. Al fin y al cabo da igual, me gusta.