1ª ÉPOCA: La Ciudad Blanca
Kahré siguió la ruta marcada por los Guerreros, reclutando soldados por toda la región, en las aldeas de su región, el Valle de Verth. Al menos eran una veintena de soldados cuando el capitán puso rumbo a Rot la ciudad blanca, que se encontraba en la cordillera de Rottmoth.
Cruzaron la muralla, y se dirigieron al centro de la nevada ciudad, la plaza del templo. Uno de los Guerreros empezó a nombrar a los jóvenes que serían reclutados, repitiéndose la escena, exactamente igual que en cada pueblo: hijos que se despedían de sus padres y madres que se oponían, el pueblo no estaba acostumbrado a aquellos reclutamientos masivos, y sabían que, por eso mismo, la guerra era el destino más inmediato. Uno de los reclutados se dirigió al capitan:
-¿Puedo ofrecer a usted, y a todos los soldados capas de la tienda de mi familia?
-Estos soldados no necesitan o no deberían necesitar capas, pero gracias por el ofrecimiento.- El murmullo de todos los presentes se acrecentó en cuanto el capitán tomó su decisión.
-Pues parece lo contrario-dijo el chico.
-¿Como osas contradecir al capitán?- Le acusó un guerrero cuyas palabras contrastaban con la excesiva amabilidad del capitán con el chico.
-Estos hombres están mal alimentados, algunos no tienen buena salud, ¡la juventud no significa fortaleza en tiempos de hambre! Así que, no nos arriesguemos a que alguno enferme, ya nos convertirán en soldados en Gardierthel.- El capitán le miró, y le contestó asintiendo:
-Muy bien, Thiro Kalel, buen argumento, haz lo que dices, pero la próxima vez cuida tus palabras.